Mi año se resume en Tandíl (mi lugar, mi hogar y mi espacio de ocio) y Olavarría (mi lugar de estudio, mi lugar de más ocio y mi punto de desconexión). Practicamente, Olavarría me transforma en un ser atemporal, con la televisión rota, una pecé llena de juegos de Sega y música, y ningún tipo de conexión a la red. Escucho radio para enterarme de las noticias. Me compro el diario para ampliar la información. Extraño a mi novia, y a los Simpsons, y al Last.fm; pero aprendo a vivir sin el enchufe y eso me libera bastante. Incluso a veces leo algun que otro capítulo de algún libro.
Los temas que resuenan y me entero son los mismos que ustedes, queridos internautas. La inseguridad, la inseguridad y la inseguridad. Que lo inflan, que lo minimizan, que la ley de radiodifusión, que las interferencias, que las candidaturas, que las presiones, que la inseguridad y que la inseguridad.
Mi inexperiencia y mi visión joven y utópica de las cosas a veces me hace sacar conclusiones que para muchos resultan imbéciles. Pienso que se necesita tiempo, observación y reflexión. El debate mediático es muy engañoso y nos confunde a todos. Hay que aferrarse de las lecturas y la de historia (que nos enseña cada día un poco más).